Políticas rígidas, humanidad ausente
Me inscribí a las clases de pilates de esta clínica por primera vez, me asignaron una clase de iniciación con un día y horario fijo y al mismo tiempo me dieron una herramienta para que en caso de no poder asistir a una de mis clases poder cancelarla y reservar otro día para no perderla. Esto hubiese sido una buena opción si no fuera porque por causas ajenas a mí, que además expliqué y documenté, tuve que cancelar cuatro de mis clases y reservar en días diferentes para no perderlas, se pusieron en contacto conmigo para llamarme la atención y lejos de querer escucharme y entenderme se limitaron en todo momento, tanto vía telefónica como WhatsApp a nombrarme la política de la empresa.
Deberían mejorar el servicio de atención al paciente, les sobra mucha soberbia y les falta mucha empatía.
Cuando en una clínica el paciente deja de ser paciente para pasar a ser un número, la decadencia comienza.


